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El Internet de las Cosas y los dispositivos móviles

Publicado por: Equipo Applicate

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El Internet de las Cosas y los dispositivos móviles
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Imagen tomada de comsoc.org 

 

Probablemente muchos de ustedes ya están familiarizados con el concepto de “Internet de las Cosas”, pero para aquellos que no, aquí les ofrecemos una definición. Se le llama “Internet de las Cosas” (mejor conocido por su nombre en inglés “Internet of Things” ó IoT) a un escenario en el que buena parte de los objetos de uso cotidiano que conocemos tendrán dispositivos electrónicos que les proveerán una dirección IP única y la posibilidad de transferir información vía internet sin requerir la intervención humana ni de alguna computadora. Los datos que estos dispositivos envían son obtenidos vía sensores y están relacionados con las funciones y necesidades específicas de cada uno de los objetos en que estén incrustados; esta información puede referirse a datos de geolocalización, temperatura, número de reproducciones, fechas de caducidad, y en general, cualquier dato recopilable con un sensor. El concepto básico del IoT es que las “cosas” nos provean con información a distancia con respecto a sus funciones, esto con el fin de mejorar nuestro estilo de vida y la forma en que nos relacionamos con nuestro entorno.

¿Suena a fantasía futurista? La verdad es que el IoT es una realidad, en la actualidad ya se comercializan refrigeradores, microondas, servicios de iluminación e incluso automóviles, entre otros objetos, que realizan estas funciones: envían información sobre su propio funcionamiento vía internet a sus propietarios. Existen estimaciones muy serias que hablan de que habrá 26 mil millones de objetos conectados a internet para el año 2020(1) alrededor de todo el mundo, este número incluye el tipo de objetos al que nos hemos estado refiriendo además de dispositivos móviles.

Para comprender mejor este concepto, hagamos un poco de historia. La primer “cosa” que fue conectada a internet fue una máquina dispensadora de Coca Cola en la Universidad Carnegie Mellon ubicada en la ciudad de Pittsburgh Pennsylvania. A principios de la década de los ochenta un grupo de programadores de dicha universidad instalaron sensores a esta máquina que les permitía, vía internet, revisar la cantidad de latas de refresco frías con las que contaba y de esa manera decidir si valía la pena trasladarse hasta donde se encontraba para comprar una. En aquéllos días internet era una red utilizada únicamente para fines científicos en un número limitado de universidades, pero a pesar de ello, desde entonces la noción de conectar objetos a la red ha existido.

El concepto de Internet of Things, fue postulado en 1999 por el británico Kevin Ashton, pero el tema venía discutiéndose desde hacía casi dos décadas; en aquéllos momentos internet presentaba un crecimiento impresionante, pero su alcance era aún muy limitado, sobre todo si lo comparamos con la actualidad, además, la infraestructura y la tecnología disponible hacían que hablar de que todos los objetos tuvieran sensores que enviaran información vía internet a destinos remotos sí sonara como a una novela de ciencia ficción, y que para la gran mayoría, este tipo de planteamientos se quedaran sólo como especulaciones teóricas.

En los últimos quince años hemos presenciado toda una serie de revoluciones que nos han llevado al punto de que hablar de IoT no sea más simple teoría, sino una realidad y una tendencia inevitable con todas las consecuencias sociales y económicas que pueden preverse. Estas revoluciones e innovaciones incluyen el impresionante alcance que ha logrado la conectividad a internet, el internet inalámbrico, las tecnologías de transferencia de datos inalámbricas en general, el gran desarrollo de los sistemas micro-electromecánicos y en buena medida también el desarrollo de las telecomunicaciones, específicamente el desarrollo tecnológico que se ha alcanzado con los smartphones en particular, y con todos los dispositivos móviles en general.

De hecho, el reciente auge de los dispositivos móviles y de las apps nos han acercado en cierto sentido a la experiencia del IoT, pongamos como ejemplo cuando entramos a  aplicaciones tipo Waze para obtener datos sobre el tráfico, o a apps como Foursquare en donde recibimos información sobre recomendaciones de consumo en negocios de las cercanías, o incluso cuando accesamos a apps de realidad aumentada en las que, con sólo escanear algún objeto de interés podemos obtener datos sobre él, siempre y cuando otro usuario haya taggeado el objeto previamente. Pero no hay que confundirnos, los casos anteriores NO SON ejemplos de IoT, recordemos que este concepto requiere que en el envío de información no medie la intervención humana, y en los tres ejemplos anteriores esto no se cumple, lo que decimos es que este tipo de aplicaciones nos han familiarizado con la idea de obtener información remota sobre objetos a través de transferencia de datos vía internet, información que no podríamos obtener de otro modo en ese momento.

Lo que sí es cierto, es que los dispositivos móviles jugarán un papel fundamental en la próxima revolución que significará el “Internet de las Cosas” ¿por qué afirmamos esto?, sólo hay que ver cómo nuestro estilo de vida ha sido modificado por su boom, en la actualidad, los utilizamos intensivamente para obtener todo tipo de datos, desde noticias, información de tráfico, correos electrónicos, charlas con amigos, colaboradores y clientes, entre muchas otras funciones; el estado actual de uso que tienen los dispositivos móviles, los convierte en el receptor natural de muchas de las aplicaciones de IoT que pronto estaremos viendo.

Y hablando de las aplicaciones prácticas del IoT, podemos mencionar desde control fino de inventarios en grandes fábricas, avisos de reemplazo o mal funcionamiento de dispositivos biomédicos como marcapasos, pasando por la posibilidad de implementar sistemas de alumbrado públicos y privados inteligentes, detección temprana de incendios forestales, autodiagnóstico de todo tipo de maquinaria incluyendo aparatos domésticos y automóviles, localización de animales de ganado y mascotas, monitoreo personalizado de exposición a rayos UV o a contaminación, y un larguísimo etcétera, podemos decir que el campo de aplicaciones del IoT está aún abierto a la creatividad de quien sepa aprovecharlo.

Para todos los desarrolladores y personas interesadas en incursionar en un futuro próximo en el sector de las aplicaciones móviles, resulta de gran importancia estratégica estar atentos de cómo se irá desarrollando y extendiendo el uso de este concepto tanto en el mundo como en nuestro país. Con mucha probabilidad el IoT se convertirá en el nuevo motor de expansión para este sector, y lo mejor es que aún es terreno prácticamente virgen, en los próximos años será cuando veamos explotar esta nueva tendencia.


1. Gartner (2013).

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El Internet de las Cosas y los dispositivos móviles

Publicado por: Equipo Applicate | 16 de Abril, 2014

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